IZARO

Izaro Andres Zelaieta (1993, Mallabia). Nacida un día de Nochevieja de 1993 en la pequeña localidad de Mallabia. Compositora, romántica y soñadora. De sueño ligero, pero dormilona. Alguien que tiene muy claro qué no quiere ser, pero no tanto qué sí quiere. Comenzó sus estudios de Física, pero no le convencieron y acabó escribiendo una novela que jamás publicará en las horas de clase. Después se mudó a Donostia a estudiar Comunicación. A una compañera de clase le tocó una guitarra en una tómbola, se la prestó a ella y empezó a tocar la guitarra, y a componer. Su carrera musical comenzó en ese momento en 2014 y desde el comienzo ha sido vertiginosa. Tras subir “Paradise” a youtube fue elegida como banda sonora de la película Pikadero que se estrenaba en el Festival de Cine de San Sebastian de 2015. Estuvo un tiempo dando conciertos acústicos por aquí y por allí, hasta que un día la vio tocar en un bar Oriol Flores (su batería actual) y le animó a grabar un disco. Se fue a acabar sus estudios a California, los meses que estuvo allí le confirmaron que quería vivir haciendo música. Cuando volvió, grabó su primer disco. El universo poético de Izaro nos aparece decidido a cruzar estaciones sonoras y continentes en su nuevo proyecto. Tras un destacado álbum de debut (om, 2016), el año pasado fue el de la consagración con la publicación de su segundo trabajo (eason, 2018). Nunca un artista vasco tan joven y en tan poco tiempo había conseguido llegar a colgar el cartel de “no hay entradas” en todos los templos de la música del País Vasco (Auditorio Kursaal, Teatro Arriaga, Victoria Eugenia…). Nunca un artista lo había conseguido con una propuesta tan abierta en conceptos y estilos, con tanto gusto y emoción, sin prejuicios ni barreras a su creatividad. Utilizando el inglés, el euskera y el castellano. El pop, el folk, la sombra del mediterráneo o la melodía rasgada y lenta. Y consiguiendo llevar a tres generaciones de público a un concierto: jóvenes que la idolatran y sueñan en mejorar el mundo junto a ella, parejas que se enamoraron y la han convertido en banda sonora de sus emociones, y padres y madres con sus hijas e hijos que les han acercado al universo Izaro y se sumergen ilusionados con la música, sin edades, entregando su ocio familiar. Pero además, ha conseguido acercar a la autora, a la persona, a la artista. Con 25 años ha recogido ya Premios a su carrera: nominación en los Premios MIN a mejor álbum en euskera por om en 2016, el premio Musika Bulegoa por eason en 2018, a su compromiso con la defensa de la mujer (Juntas Generales de Bizkaia), ha recibido la llamada de cineastas como Ben Sharrock que han usado su música en sus obras cinematográficas, ha colaborado en congresos internacionales por la defensa de l os derechos humanos, y está ahora trabajando en otros proyectos y colaboraciones. “eason” ha conseguido llegar al numero 14 de la lista de discos más vendidos en España y se ha mantenido 9 semanas en lista. Y todo lo ha construido desde la autogestión y la autoedición. “Limones en invierno” (31 enero 2020). Su Universo Limón nos ayuda a conectarnos con ella a través de los cinco espacios que ha identificado en su persona: hogar, recuerdos, pasión, muerte y revolución. “Invierno a la vista”, junto con Xoel López, abre el disco de la mejor de las maneras posibles, ritmos tradicionales y armonías vocales que acaban llevándonos al pop más delicioso a base de desgranar mil imágenes de hogar y frío que se van sucediendo en nuestra cabezas. A saltos de piano en una carpa de circo imaginaria “Aquí” dibuja con lápiz recuerdos de su infancia. “Libre” es puro empoderamiento pop con un grito de libertad feminista necesario frente a la cultura de la violación. Imposible de sacar de la cabeza. La cuerda de Xabier Zeberio abre el delicado vals “Paris”, una canción con una melodía otoñal y cosmopolita que nos lleva a Paris, como nos podía llevar a Viena, a Varsovia, o a cualquier Gran Ciudad europea. En “Mi cancion para Elisa” sin embargo se acerca a los ritmos latinoamericanos para contarnos la historia de su abuela alavesa con la alegría con la que se canta a los difuntos en México, de hecho, podía ser parte de la BSO de la película Coco. Una de las mejores canciones del disco. Con “Ihintza” empieza el idilio entre voz y piano que continúa en “Patinar sobre hielo” , una emocionante y desnuda melodía de amor e inseguridad que nos hace temblar de frío con la velada sensación de la violencia encubierta. En medio “You” nos lleva a mundos anglosajones electrónicos y ambient con la producción de Julen Idigoras, mostrandonos una cara más de IZARO, otra en la que se enfrenta sin miedo a cualquier escenario sonoro. “Hainbeste” y “Oso blanco” cierran de forma brillante el disco desde el folk y el pop, desde el euskera y el castellano, como una prueba más de su versatilidad. Grabado por Eñaut Gaztañaga en los Estudios Gaztain, el disco, editado por Izaro Music, será distribuido por Altafonte y contará con el desarrollo editorial de su música por BMG. La fotografía es obra de Helena de Wind y el diseño del ARTE de Markel Idigoras. Tras presentar el disco en Mexico en marzo tuvo que regresar a Donostia y confinarse. En octubre consiguió comenzar su gira de presentación por grandes auditorios de España, llenando 6 sesiones del Auditorio Kursaal o 3 del Palacio Euskalduna, además de una gira espectacular por 30 ciudades en mitad de la pandemia por carreteras desiertas y ciudades confinadas en la que agotó todas las entradas. Acaba de ser finalista de los Premio Odeon a mejor disco y mejor artista alternativo. Y acaba de anunciar dos teatros en Madrid (Teatro Calderón) y Barcelona (Barts) para celebrarlo..

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